El periodismo lleva decadas prometiendo objetividad. La edicion, como parte de ese proceso, hereda la misma promesa. Pero editar implica elegir, y elegir nunca es un acto neutro.
Donde aparece el sesgo sin que nadie lo llame asi
Cuando una editora como Nuria Baldrich decide que el quinto parrafo de una cronica debe convertirse en el segundo, esta reorganizando la jerarquia de los hechos. El lector recibira primero lo que ella considera mas importante, no lo que el periodista decidio destacar.
Eso no es un error. Es una intervencion editorial con consecuencias sobre el sentido del texto. Llamarla neutra es impreciso.
El desafio de editar sin borrar la voz del autor
Los editores experimentados saben que hay una linea delgada entre corregir y reescribir. Cruzarla sin darse cuenta es uno de los errores mas frecuentes, especialmente cuando el estilo del periodista es marcado o poco convencional.
El proceso que funciona mejor implica identificar primero cual es la intencion del autor y despues evaluar si la ejecucion la cumple. Editar sin ese paso previo produce textos correctos que ya no pertenecen a quien los escribio.
La leccion aprendida
Asumir neutralidad en la edicion es una forma de no hacerse responsable de las decisiones que se toman. Nombrarlas como lo que son, criterio editorial, es mas honesto y produce mejores resultados a largo plazo.