En redacciones con cierres ajustados, la velocidad se convierte en un valor en si mismo. Editar en quince minutos un texto que necesitaba cuarenta es una habilidad que se celebra. Los errores que produce, no tanto.
El patron de los errores bajo presion
El editor veterano Sergi Planas lo describe con precision: cuando el tiempo aprieta, lo primero que se sacrifica es la segunda lectura. Y la segunda lectura es donde se detectan las contradicciones internas, los datos sin verificar y los cambios de tono que desconciertan al lector.
El resultado es un texto que pasa el filtro ortografico y falla en lo que importa. La correccion llega despues, cuando el articulo ya esta publicado y el dano ya esta hecho.
Lo que funciona cuando no hay tiempo
Reducir el proceso de edicion a tres preguntas concretas cambia el resultado sin aumentar el tiempo. Primera: el titular refleja lo que el texto dice. Segunda: el primer parrafo responde quien, que y cuando. Tercera: hay algun dato que el lector no puede verificar.
No es un proceso completo. Pero es mejor que editar sin estructura bajo presion, que es lo que ocurre habitualmente.
La leccion del cierre
La velocidad no es el problema. El problema es aplicar criterios de velocidad a textos que necesitan criterios de precision. Distinguir cuales son cuales antes de empezar es la decision que mas tiempo ahorra al final.